Gabriela Bettini: A Survey of a Journey That Just Begun.23 Sept - 14 Nov 2020

Gabriela Bettini: A Survey of a Journey that Just Begun

Sabrina Amrani se complace en presentar el online viewing room Gabriela Bettini: A survey of a journey that just begun, un recorrido a través del tiempo y las obras de la artista española de origen argentino Gabriela Bettini, que presenta su primera exposición individual en la galería.


Gabriela Bettini: A Survey of a Journey That Just Begun, se trata no solo de un viaje temporal desde los inicios de la artista hasta la actualidad sino también geográfico, ya que con cada una de sus series nos transporta a distintos escenarios y realidades más allá de las obras en sí. Fotografía, dibujo, video y pintura, todas las creaciones de Bettini son equilibradas y delicadas en forma, pero tras una observación más pausada y detenida, desvelan las inquietudes y preocupaciones de la artista, de tal manera que el espectador inevitablemente acaba cuestionando los sistemas de poder.



Memoria: desarraigo y esperanza.

Marcada por la desaparición de cinco miembros de su familia y el posterior exilio de sus padres durante la dictadura argentina, Bettini sitúa su obra en dos lugares y dos temporalidades. En 2003 comienza su carrera artística acercándose a experiencias de vida en lugares de la Historia que evidencian el vacío resultante del intento de conciliar los recuerdos, la memoria y las narraciones oficiales. La artista se aproxima a lugares intermedios para subrayar la manera en que determinadas vivencias, y los rastros de éstas, quedan inscritos. Interesada por los elementos que simbolizan el recorrido entre realidades, interpreta el carácter intersticial como una metáfora del estado de apertura y ambigüedad propias de quienes los transitan.


Hasta 2011, como ella misma define, sus obras reflejan lugares con memoria: donde ha pasado algo significativo o ha tenido lugar algún episodio que en algún aspecto conecta con ella misma. Refleja espacios en los que el tiempo ha quedado detenido por un periodo más o menos extenso y en los que se han articulado historias, particulares y colectivas, que han supuesto puntos de inflexión en las vidas de quienes las han recorrido. Bettini se adentra en diferentes historias, unas extraordinarias y otras cotidianas, que normalmente se pasan por alto. Episodios del pasado o del presente que encuentra, que hablan del destino de alguien, de un grupo o de un lugar y que sirven como medio para pensar y plantear otras cuestiones más amplias o tangenciales.


Durante estos años, Gabriela Bettini se nutre de lo que lee y ve; de las experiencias que vive o que le cuentan las personas de su entorno; de sus temores y deseos.

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Gabriela Bettini

Foto de familia en Mar del Plata, 2003. 

Fotografía B/N sobre papel. 29 x 44 cm.

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En las producciones de Gabriela encontramos el trauma como un hecho que sucedió, y que motoriza los relatos, las narraciones, las imágenes. Pero también como un vacío, un quiebre, un límite que parece irreductible -“interno a la estructura”-: centro sobre el que basculan las imágenes, las palabras, las historias. Para Bettini la historia es central. Entre la Historia y las historias singulares, a veces pareciera que solo existe una diferencia de escala. Pero para construir el recuerdo muchas veces hay que inventar, allí donde las lagunas de la memoria y el vacío del trauma instituyen la historia como perdida.


- Debora Mauas

Recuerdos Inventados recoge situaciones ficticias y plasma cómo la artista imagina algunos momentos de su vida si la violencia del Terrorismo de Estado en la Argentina de los 70 no los hubiera imposibilitado. En ese afán por construir la historia y los recuerdos, Bettini revisa los relatos de la generación que vivió la dictadura argentina, y la vincula directamente con su biografía. A través de fotografías en las que simula encuentros con personas de su familia desaparecidas durante la dictadura militar, la serie inventa una hipotética relación con ellos en un intento por crear un nuevo espacio en el tiempo y la distancia, a través de conversaciones imaginadas.


Gabriela hace desaparecer la autoridad de la fotografía interviniendo sobre el significado real de los retratos familiares. Retomando la fotografía que se usaba en las marchas de derechos humanos para reclamar por los desaparecidos, ella amplia o rectifica su denuncia. 


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Gabriela Bettini

Mi tío Marcelo, 2003.

Fotografía B/N sobre papel. 9 x 13,5 cm. 

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Gabriela Bettini

Encuentro con Antonio, 2003.

Fotografía B/N sobre papel. 9 x 13,5cm. 

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Gabriela Bettini

Conversación con Antonio, 2003. 

Fotografía B/N sobre papel. 9 x 13,5cm. 

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Gabriela Bettini

Espejo, 2011.

Grafito sobre papel. 40 x 30 cm.

Gabriela Bettini teje y entreteje historias y argumentos, como una Penélope empedernida. Y, al trasluz del tejido de sus relatos, puede entreverse, sin el más mínimo celaje, la construcción de una historia personal. En los argumentos de sus historias hay objetos presentes y personas presentidas, instantes detenidos en el tiempo y vida que transcurre como un continuo, como si nada pasara, como si nada hubiera pasado.


- Luis Fernando Vilchez Martin

En 2011, a través de los dibujos de Las historias son como lugares la artista muestra recorridos afectivos por espacios domésticos de Argentina. Como si se hubiera detenido el tiempo, los objetos representados, aparentemente inertes, dejan entrever una serie de relatos, acciones, recuerdos e historias personales. Con un lenguaje reconocible e imagen familiar, como una cama, una silla o un espejo, Bettini consigue situar al espectador en un umbral entre la realidad y lo inventado. Este entiende que hay una historia, una narración de algo que ya ha sucedido o que puede llegar a suceder.


La artista espera que quien contemple una de estas obras, sienta algo similar a lo que le llevó a realizarla: una mezcla entre sorpresa y emoción.





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Gabriela Bettini

Espacio de afecto III, 2011.

Grafito e hilo sobre papel. 70 x 50 cm.

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Gabriela Bettini

Cama, 2011.

Grafito sobre papel. 40 x 30 cm.

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Gabriela Bettini

Terraza, 2011.

Grafito sobre papel. 40 x 30 cm.

Gabriela Bettini

La casa despojada, 2011.

HD Vídeo color Pal Stereo monocanal. 12 mins.


El vídeo La Casa despojada recoge el viaje que emprende Bettini para visitar una casa familiar en Argentina en la que, en 1977 durante la dictadura militar, cuatro personas fueron asesinadas a manos del ejército. Realizado a modo de registro documental de búsquedas o acciones, la artista abre puertas y ventanas y viste las paredes con objetos dibujados por ella en una acción poética y reparadora. Se trata de una intervención efímera sobre los muros desnudos y acribillados, en un intento imposible por devolverle al lugar cierta calidez y un sentido de hogar.

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Gabriela Bettini

Libros, 2011.

Bolígrafo sobre papel. 72 x 48 cm.

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Gabriela Bettini

Silla y zapatos, 2011.

Carbón sobre papel y papel pintado. 140 x 100 cm.

El dibujo la acompañó siempre, y fue quizá el modo más preciso de ensayar las formas en que se imaginaba las cosas, los lugares, las personas. En medio de tantas historias escuchadas, poder ubicar la suya, demarcando un espacio que se temporalizaba a través de sus trazos. Luego vinieron los otros lenguajes.

- Debora Mauas
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Gabriela Bettini

Dormitorio, 2011.

Carbón sobre papel pintado. 208 x 172 cm.

Historia: vidas al margen.

Entre 2013 y 2015, Gabriela traslada su preocupación e interés por representar y recurrir a la memoria de su familia, al rastro de hechos y acontecimientos históricos: historias personales situadas en un contexto histórico concreto que Bettini revisita con la idea de trasladar al espectador a ese momento. Como ya hizo en La casa despojada, a través de videos y dibujos, la artista ayuda a recrear el entorno y la sensación de encontrarse en un lugar y momento determinado representados en las obras La casa roja y Larga distancia.


En esta etapa, la artista centra su atención en los elementos que simbolizan el recorrido entre dos realidades; puentes, pasajes, umbrales, corredores y hasta puestos de frontera. La razón del interés por estos enclaves se da por el carácter de indefinición que tienen, por esa metáfora de apertura y ambigüedad propias de quien en ellos experimenta un cambio importante. 

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Gabriela Bettini

Camino II, 2013.

Cera sobre papel. 200 x 150 cm.

En la obra de Gabriela Bettini está siempre presente el rastro, lo que se sugiere pero no se ve, lo que aunque finjamos que ya no existe por siempre estará. De un mueble queda el polvo acumulado debajo, de un candelabro está la aureola de su arder, de un auto están las huellas del rodado hecho camino, de un ser humano… ¿qué? El dilema de la artista es representar a esa persona que no junta polvo pero en él se transforma, que no se prende fuego pero arde, que no deja huellas en un camino sino en sus semejantes.


- Iván Buenader

El video La casa roja, realizado a modo de "road movie", es el resultado del recorrido que hace Bettini por Chequia en 2013 para localizar el lugar por el que la filósofa judía Hannah Arendt y su madre escaparon de Alemania en 1933. Textos de referencia, mapas y personas con las que la artista se va encontrando en el camino aportan datos e información que le permiten aproximarse a un tiempo y lugar determinantes de la vida de la pensadora y dar con el terreno donde se situaba la casa: atravesada por la frontera entre Alemania y Checoslovaquia servía de refugio para todos aquellos que buscaban salir del país.


Gracias a los dibujos que, llenos de licencias poéticas y personales, ilustran el entorno de dicho enclave, Bettini traslada por completo al espectador al momento en el que ambas mujeres atraviesan el estratégico lugar, consiguiendo recrear también la tensa atmósfera que acarrea el acto de escapar.



Gabriela Bettini

La casa roja, 2013.

HD Vídeo color Pal stereo monocanal. 26 mins.

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Gabriela Bettini

Camino III, 2013.

Cera sobre papel. 200 x 150 cm.

Las casas tienen que ser un lugar estable. En este caso, es un lugar de tránsito, una especie de salvoconducto que permite escapar.


- Gabriela Bettini

En 2015, con Larga distancia Bettini continúa hablando de la experiencia migratoria y evidencia las diferentes formas de acercamiento al pasado. Los escenarios de las pinturas y dibujos del antiguo hotel de inmigrantes de Buenos Aires resaltan historias cargadas de esperanzas y miedos que se complementan con la conversación del vídeo entre una abuela y su nieta. En él, ambas dialogan sobre los mismos acontecimientos históricos y políticos de su país y la forma en que éstos les han afectado y llevado a vivir en lugares distantes. La aproximación que transcurren en este encuentro reflejan huida, exilio, migraciones y desapariciones pero también vínculos amorosos, que enlazan tres generaciones y tres escenarios diferentes de la historia de esta familia: Kessab, Buenos Aires y Madrid.


La obra de Bettini presenta diferentes capas de información, y es el uso de la palabra, el documento y la imagen, lo que acaba generando el encuentro con lo real, con la historia detrás de la pieza.

Gabriela Bettini

Larga distancia, 2015.

HD Vídeo color Pal stereo monocanal. 17 mins.

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Gabriela Bettini

Columnas, 2015.

Óleo sobre lino. 300 x 200 cm.

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Gabriela Bettini

Columnas (dibujo), 2015.

Lápices de colores sobre papel. 70 x 100 cm.

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Desde la fragilidad de la condición humana, la obra de Gabriela Bettini es una reconciliación entre dos mundos, dos países, dos realidades, dos mitades.


- Mireia Puigventos

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Gabriela Bettini

Rincón, 2014.

Óleo sobre lino. 200 x 150 cm.

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Ecofeminismo: más allá de los paisajes.

A partir del 2016, y coincidiendo con su paso por la Academia Española en Roma, comienza la etapa que la artista ha venido desarrollando hasta el momento. Impactada por el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres, y muchas otras mujeres como ella que alzan su voz para defender la naturaleza, llevan a la artista a plantearse la relación entre colonialismo, activismo y violencia contra las mujeres.


Bettini, que comienza a investigar sobre la actuación de las empresas en América Latina, pone su maestría pictórica al servicio de la naturaleza. La combinación de paisaje con el concepto de lugar y memoria dan como resultado unas escenas que únicamente pueden ser descifradas por completo a través de la participación de quien observa, de sus preguntas e inquietudes. Poco a poco, la artista dirige al espectador hacia la realidad última de los paisajes y la naturaleza que representa: imágenes de lugares paradisiacos publicitados por las grandes corporaciones como resultado de su "responsabilidad social y ecológica", pinturas del siglo XIX de artistas europeos de territorios que son motivo de conflicto medioambiental y lugares donde se han hallado cuerpos de mujeres activistas. Valiéndose de un lenguaje figurativo y de la belleza característica de sus obras, la artista se permite cuestionar la historia de la pintura y la utilización de ésta por parte del poder a lo largo de los siglos.


El viaje que inicia en sus primeras obras, tienen en esta etapa una nueva parada en donde confluyen, en palabras de la artista, “el colonialismo en América Latina, el neocolonialismo y la crisis ambiental que vivimos en el presente”.




La pintura de Gabriela Bettini en un primer acercamiento resulta colorista, exultante y asequible a la mirada. El ojo se reconoce en sus imágenes y ese rápido «reconocimiento» nos introduce con facilidad en sus cuadros. Una vez dentro, traspasada la puerta de la belleza y la complacencia, acontece la turbación y el análisis. Percibimos que la composición, las decisiones cromáticas y las escalas de los motivos construyen un discurso crítico para el que la artista solicita nuestra atención y reflexión.


– Susana Blas

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Gabriela Bettini

Pernambuco/ Maranhão, 2018.

Óleo sobre lino y bastidores de madera. 90 x 140/ 150 x 200 cm.

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Gabriela Bettini

Musa Paradisiaca I, 2018.

Óleo sobre lino. 195 x 60 cm. each.

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Gabriela Bettini

Glycine Max II, 2019

Óleo sobre lino y bastidores de madera. 200 x 114 cm.

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Gabriela Bettini

Elaeis Guineensis, 2018.

Óleo sobre lino. 140 x 90 cm.

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El compromiso feminista y ecologista de la artista le llevan a investigar, por un lado, si existe un vinculo entre la violencia que sufren las mujeres y la naturaleza, y por otro, si las mujeres que defienden la naturaleza sufren un tipo de violencia específica por el hecho de levantar su voz, fijando así, el punto de partida y reflexiones de su trabajo en la obra de otras mujeres de la historia del ecofeminismo.


Para Primavera silenciosa, en 2018, Bettini toma prestado el título del libro epónimo de Rachel Carson, donde la autora plantea la urgencia de la protección del medio natural y da voz a la escritora india Vandana Shiva, que denuncia las consecuencias de la explotación de los monocultivos. Como resultado de la influencia de estas mujeres, Bettini se apropia de las ilustraciones de la científica alemana Maria Sibylla Merian y las representa cubiertas por geometrías que representan los monocultivos que se convierten, como metáfora de la amenaza que suponen para la biodiversidad.

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Gabriela Bettini

Theobroma cacao, 2019

Óleo sobre lino y bastidores de madera. 200 x 200 cm.

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En Terra Nuillus Bettini da un paso más, y transforma las ilustraciones de Marianne North en ausencias. La pinturas se insertan en retículas de madera que recuerdan a la abstracción geométrica y voluntad del hombre por jerarquizar los elementos a través de una aproximación científica al arte.


El delicado trabajo de la artista que plasma ese deseo del hombre, nos acerca al mundo de los pioneros de la pintura botánica científica y paisajista en una época en que se sufragaban expediciones que se extendían por todo el globo y que tuvo su momento álgido en el siglo XIX. Estas expediciones iban al ‘rescate’ de un mundo escondido y remoto, más allá de los límites dominados por el hombre occidental, para traerlo ante los ojos del público de las principales ciudades de las metrópolis.

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Gabriela Bettini

El proceso - mural 3, 2020.

Óleo sobre lino. 97 × 97 cm. 

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Inspirada en Los monocultivos de la mente (Vandana Shiva, 1993) Bettini realiza un paralelismo entre la fuerza de los monocultivos y la imposición de la cultura ajena. Mientras los monocultivos se imponen entre las especies autóctonas, impidiéndolas crecer y a otros seres, sobrevivir, la cultura impuesta elimina los modos de vida, tradiciones y conocimientos originarios, que paulatinamente provoca una ausencia, un borrado.


Ese proceso de progresivo borrado de todo aquello que no se adecúa al modelo impuesto, genera una crisis de presencia que Bettini traduce en siluetas y ausencias las plantas y animales inicialmente representados en cuadros del siglo XIX, que en muchos de los casos, ya se han extinguido.

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Gabriela Bettini

El proceso - mural 2, 2020.

Óleo sobre lino. 81 × 118 cm.

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Las cuestiones de poder, dependencia e identidad siempre se han cristalizado en la disputa estética, práctica y conceptual sobre la naturaleza y sus propiedades. La artista destaca la potencia de las visiones del mundo establecidas y crea espacios experimentales para nuevas narrativas con una perspectiva diferente del mundo.


- Katrin Steffen

La preocupación sobre el borrado y extinción de hábitats naturales y determinadas especies, se recoge en Topografía del borrado, la primera exposición de la artista en la galería.


Los paisajes de este proyecto nos transportan a los museos de historia natural, al paisaje enlatado en los dioramas, a una naturaleza que se exhibe encapsulada junto a especies disecadas, extinguidas o en peligro de extinción, que no viven ya en sus hábitats naturales porque estos también se extinguen bajo la bota del monocultivo intensivo. La artista denuncia no solo el grave desacierto de tratar de poseer la tierra sino también el afán de transformarla, de forma masiva, en un campo de cultivo para cubrir nuestras necesidades e incluso más allá, el enriquecimiento de grandes corporaciones.


Directamente extraído de los dioramas del museo de ciencias naturales de Nueva York, las obras presentadas descomponen la estructura original e invitan al espectador a reflexionar sobre la realidad detrás de este instrumento concebido como pedagógico. Los fondos paisajísticos de los dioramas son el punto de partida de una serie de pinturas de gran formato en las que toda la atención se desplaza al momento de construcción del artificio de la naturaleza mediante la pintura de paisaje”, explica Bettini. La vocación divulgativa y conservacionista que se proclamaba adquiría una dinámica perversa con la diezma de ejemplares, la irrupción y desnaturalización de los propios hábitats. Más que entender y proteger la naturaleza, la cultura noratlántica creaba una representación muerta de ella en un intento de posesión.


Paradójicamente, da la sensación de que a medida que los museos se han ido llenando de souvenires, el mundo se ha ido vaciando de su alma natural. La conquista del medio implica una transformación, una domesticación que se traduce muchas veces en el monocultivo.

Topografía del borrado actúa como una lupa en nuestra comprensión de la naturaleza, refractando nuestras referencias ambientales y su interpretación. Las cuestiones de poder, dependencia e identidad siempre se han cristalizado en la disputa estética, práctica y conceptual sobre la naturaleza y sus propiedades. La artista destaca la potencia de las visiones del mundo establecidas y crea espacios experimentales para nuevas narrativas con una perspectiva diferente del mundo.

- Katrin Steffen

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Gabriela Bettini

Coyote, 2020.

Óleo sobre lino. 150 x 200 cm.

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Gabriela Bettini

Alaska brown bear, 2020.

Óleo sobre lino. 162 x 207 cm.

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Gabriela Bettini

North American Beaver, 2020.

Óleo sobre lino. 150 x 200 cm.

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Gabriela Bettini

Dall’s sheep, 2020.

Óleo sobre lino. 124 x 180 cm.

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Gabriela Bettini

Mule deer, 2020.

Óleo sobre lino. 162 x 207 cm.

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Gabriela Bettini

Olympic Forest, 2020.

Óleo sobre paper arches. 56 x 76 cm / each.

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El pensamiento binario —la naturaleza por un lado, la cultura y los humanos por el otro— siempre ha sido una diferencia guía característica del pensamiento occidental. La degradación de la naturaleza a una simple máquina de producción y reproducción al servicio de los humanos está inseparablemente vinculada a la historia de las ciencias europeas. En el contexto de la apropiación masiva de los recursos naturales y los paisajes, surge la pregunta: ¿cómo se puede obtener y transmitir el conocimiento sobre la naturaleza mientras creamos en la supremacía humana?


- Katrin Steffen

Al centrarse en las representaciones de la naturaleza, las técnicas científicas de musealización y presentación, Gabriela Bettini refleja la codificación de la naturaleza como un asunto político, tecnológico e histórico-cultural. la artista adopta una mirada crítica a los conceptos de conocimiento en historia natural que se basan en la suposición de que la naturaleza y los humanos están separados.


- Katrin Steffen

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Gabriela Bettini

The Hawaii diorama, 2020.

Carboncillo comprimido sobre papel de academia 300gr. 70 x 100 cm.

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Gabriela Bettini es una artista española de origen argentino, nacida en Madrid en 1977.


Sus intereses actuales se enmarcan en investigar las primeras colonizaciones culturales en relación con sus herencias en el presente. A partir de una revisión específica de la historia de la pintura y la representación del paisaje –con la que observa cómo este medio se ha podido emplear para fortalecer las ideas sobre las que se ha construido el pensamiento hegemónico occidental— analiza la combinación de la actual crisis medioambiental con un modelo extractivista que sitúa a las mujeres como paradigma de la violencia múltiple del cambio climático.


Ha trabajado sobre la memoria, en un grupo de obras que revisan las narrativas dominantes de la generación que vivió la dictadura argentina y que vinculan directamente el archivo con su propia biografía. En su obra, se ha acercado a experiencias de vida en los márgenes de la Historia que evidencian el vacío resultante del intento de conciliar los recuerdos, las políticas de memoria y las narraciones oficiales. 

Gabriela Bettini ha expuesto en el Centro Cultural Borges y el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti (ex-ESMA), ambos en Buenos Aires; el Centro Cultural Tlatelolco de Ciudad de México; Casa de América Latina de Lisboa; TEA Tenerife Espacio de las Artes y Fondation Argentine de París. Ha obtenido el 1º Premio Obra Abierta - Premio Internacional de Artes Plásticas Caja de Extremadura, las Ayudas a la Creación de Artes Visuales de la Comunidad de Madrid y la Beca de Pintura MAEC-AECID en la Real Academia de España en Roma. Otros reconocimientos incluyen el Premio de Creación Artística de la Comunidad de Madrid, la Muestra de Arte Injuve o la Beca de la Fundación ”la Caixa” y British Council para Estudios de Posgrado en el Reino Unido.

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