Jorge Tacla. From Songs To Ashes.18 sep. - 14 nov. 2020

Jorge Tacla: de canciones a cenizas

Sabrina Amrani se complace en presentar el Online Viewing Room “Jorge Tacla: from Songs to Ashes” complemento a la exposición “Señal de Abandono”, actualmente expuesta en el espacio físico de la galería.

 

“Jorge Tacla: from Songs to Ashes” propone un recorrido desde las primeras obras del artista, hasta sus últimas producciones, dibujando paralelismos entre la experiencia personal del artista y el contexto global en relación con cada hito de su carrera. Durante más de cuarenta años, el pintor chileno americano Jorge Tacla, ha dedicado su práctica a capturar la representación de espacios psíquicos que existen en el trauma individual y colectivo. Además de representar figuras, paisajes y edificios intencionadamente devastados por la fuerza de la naturaleza y del hombre, sus obras retan la convicción más básica de nuestra civilización: la idea sobre que las personas, edificios, monumentos y ciudades, son seguras y sempiternas.

La música: el primer amor

El primer contacto de Tacla con el arte fue a través de la música, ya que creció entre los músicos que visitaban constantemente la casa de su abuela. En su juventud, el artista ha pasado muchos años asistiendo a clases en el Conservatorio Nacional, donde aprendió a tocar el piano y la percusión, entre otros instrumentos. Cuando Tacla tenía 15 años, los militares cierran el Conservatorio alegando que la institución se había transformado en un foco del comunismo. En el año 1976 estudiar música ya no era una opción y Tacla decide cambiar las partituras por los pinceles e ingresa en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.


Entre 1976 y 1979, el joven Tacla fue un estudiante de arte muy entusiasta. Durante un tiempo, ocuparía el puesto de Asistente de Profesor del artista conceptual Gonzalo Díaz, mientras realizaba una mezcla de música, performance, escultura y pintura en la Universidad, así como en alguno de los clubs clandestinos de Santiago de Chile.


La música, el cuerpo y su experiencia serán los temas principales de varias de sus obras tempranas. Como la música fue parte de la juventud de Tacla, se convertirá en un tema recurrente en algunos de los cuadros de sus primeros años. . Si bien su exploración artística llevó sus pinturas en otras direcciones y hacia otros conceptos, la música siempre sería su primer amor y desde entonces ha estado presente de alguna manera en su obra.


Jorge tocaba la percusión. De hecho, lo que más disfrutaba eran estos instrumentos. Incluso fue a Salvador de Bahía, en Brasil, para aprender a tocar. Los instrumentos de percusión se tocan al ser golpeados o raspados y se consideran los instrumentos musicales más antiguos. Hay una sutil violencia antigua en la forma en que se tocan. Este tipo de instrumentos tienen sus orígenes ligados a la música africana, que posteriormente contribuyeron a la construcción de la identidad cultural de América del Sur.

Quieres desconcertar, por decirlo así. ¿Existe esa palabra en español? ¿Tiene la misma connotación que des-concertar? En otras palabras, de derrocar las harmonías simples. […] Esto me regresa a otro aspecto de tu método, que igual puede que se remonte a tus días como estudiante de música. Ya que estos edificios destrozados, por lo menos en la superficie, al nivel del lienzo, parecen partituras arrugadas, machacadas: las rajadas horizontales, las verticales colapsadas, los detalles dispersados.


Lawrence Weschler.

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Jorge Tacla

Space for One Space, 1989.

Óleo sobre yute. 203 x 152 cm.

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Jorge Tacla

Pan y Agua, 1988.

Aceite, grafito, cloro y oleopasto sobre lino. 132 x 138 cm.

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Jorge Tacla

Sonnet For Piano and Cello in G Minor, 1989.

Óleo sobre lienzo. 152 x 152 cm.

Influencia a través del Atlántico: la conexión de Tacla con África en Nueva York.

Pero la percusión no era la única obsesión que tenía Tacla. África, su cultura y sociedad también tuvieron una gran influencia en la obra y vida del artista, especialmente a principios de los 80, sus primeros años en Nueva York. La aproximación del pintor a las raíces africanas parte desde la admiración e interés por conocer más sobre esta sociedad, antítesis de lo que conocía en Chile, país predominantemente blanco.


Al llegar a Nueva York con 23 años, primero se alejó de la sociedad homogénea de la que solía formar parte. Esto le permitió tener una verdadera introducción a una cultura que esperaba encontrar en Estados Unidos, donde acercarse a la América negra parecía un sueño realista. La cultura urbana que iba a encontrar, y de la que bebió y se formó durante sus primeros años en Estados Unidos, era muy diferente a la idea de África que tenía inicialmente.


Poco después de llegar a Nueva York, Tacla se encontró dando vueltas entre el mundo del arte blanco de clase media alta que necesitaba para la supervivencia económica y la cultura urbana negra que necesitaba para alimentar su lado más emocional. Su breve amistad con Jean Michel Basquiat y su matrimonio con una mujer afroamericana le llevaron a un mundo que solo unos pocos estadounidenses blancos llegaron a conocer en ese momento.


Quizás porque su vida fue difícil en estos primeros años en Nueva York, las pinturas de Tacla reflejaron la lucha y la violencia vivida por otros. De muchas maneras diferentes, durante esta década, Tacla se sintió atraído por la violencia sobre el cuerpo representadas en varias de sus pinturas. El espectador puede identificar en esos cuerpos encogidos, distorsionados y rotos, condicionados por el trauma, una de las tácticas de control con más éxito establecidas por el Poder.


Tacla recuerda sus primeros años en Nueva York difíciles y complejos, pero el mayor desafío fue trazar el camino para su práctica, en una ciudad multicultural en una década en la que el arte prosperaba. Para un artista joven, estar rodeado de tantos estímulos podía resultar engañoso. Por suerte, después de casi un año viviendo en esta ciudad extranjera, haciendo cosas muy variadas para sobrevivir, Tacla firmó su primera representación con una reputada galería.

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La llegada a Nueva York fue dura, sin el idioma, sin un peso y sin coyunturas. Pero era muy joven y nada de eso era un inconveniente. Todo fue difícil y complejo, pero el mayor desafío era la construcción de mi obra en esta ciudad multicultural donde la cultura tiene un peso específico. Acá, en la metrópolis, mis condiciones serían naturalmente marginales, busqué conquistar un espacio central a pesar del costo que significa el nunca pertenecer a este lugar en mi calidad de emigrado.


Jorge Tacla

La violencia queda imbuida de una sensación de pérdida y abandono; esto es lo que los desiertos naturales y arquitectónicos significan. De alguna manera, estos símbolos pesimistas encarnan una causa perdida, pues sugieren que todas las causas sociopolíticas son un callejón sin salida de desastre humano: mientras más revolucionaria y fanática es la causa, más desastroso es el resultado. Tacla continúa identificándose con desterrados y víctimas indígenas, como lo sugieren varios de sus trabajos. Las figuras, maltrechas y torcidas, aparecen algunas veces como si hubiesen sido quebrantadas por el tormento de la historia, concretamente por la conquista española de Chile (y de la mayor parte de Latinoamérica). […] En otros trabajos se presentan en toda su desnudez primordial, como si habitaran una naturaleza edénica, pero permanecen como trazos etéreos, contornos míticos.


Donald Kuspit

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Jorge Tacla

Crossing the Nile IV, 1985.

Óleo y tempera sobre lienzo. 132 x 119 cm.

Cambios provocados por el desierto: un viaje a Atacama

La comunidad artística de Nueva York reaccionó cada vez más a aquellas pinturas realizadas en la década de 1980 que consistían en “antropoides furiosos involucrados en pantomimas crueles de la conducta humana primitiva”, y le dio al artista cierto reconocimiento.


Esto pronto llevó a la John Simon Guggenheim Memorial Foundation a otorgar su premio a Jorge Tacla en 1988, convirtiendo al artista en uno de los más jóvenes en recibirlo. Gracias a este premio, Tacla pudo emprender un nuevo viaje de tres meses por el desierto de Atacama. Durante estos meses en el desierto, Tacla no produjo ninguna obra: iba todos los días al medio de la nada en el desierto de Atacama con un maletín y se sentaba en una roca, aparentemente sin hacer nada. Poco sabía en ese momento que este viaje luego se convertiría en un momento decisivo en la práctica del artista.


En Atacama, Tacla tomó conciencia del espacio y su conexión con el espacio pictórico (el espacio de la pintura), convirtiendo todo en negativos. Desarrolló dos preocupaciones principales: la biología interior detrás de la fachada, que puede traducirse como el “esqueleto arquitectónico”, y la estética del negativo.


La estética detrás de lo negativo, como detectó el historiador y crítico de arte Donald Kuspit, es una dialéctica representacional en la que la alusión implícita al infinito dada por el desierto, contradice y entra en conflicto con el esplendor visual de la arquitectura.

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Como él mismo menciona, Tacla nos muestra ‘no un paisaje… no la representación de un lugar’, sino ‘el lugar de la pintura’. Es el espacio del negativo; el espacio donde ocurre la negación del paisaje. Se hunde en las arenas movedizas del espacio negativo, como si estuviera reprimido en el olvido del inconsciente, en el sublime negativo del vasto y vacío desierto y de la arquitectura desmaterializada, incluso cuando deja en la memoria una huella emocional que lo torna inolvidable, atemporal y fantástico.


Donald Kuspit.

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Jorge Tacla

Fundamental References, 1991.

Óleo sobre yute. 178 x 150 cm.

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Jorge Tacla

Elemental Notes, 1991.

Óleo sobre yute. 178 x 150 cm.

Desmaterializando la realidad material, o metafisicalizando lo físico, por así decirlo, por medio del negativo, Tacla crea un espacio interior multidimensional cuyas coordenadas no son ya lo largo, ancho y alto de un espacio exterior, sino, como él dice, “la historia del arte, historia de luchas sociales, y estructura mental”, incluyendo la suya propia, podríamos agregar.

Donald Kuspit.

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Jorge Tacla

Squaring the Circle, 1993.

Óleo sobre yute. 264 x 264 cm.

Cuerpos de cemento; la arquitectura como protagonista

En los últimos años del siglo XX, las pinturas de Tacla pasaron de ser paisajes naturales a la representación de edificios conocidos, algunos de ellos, lugares que tienen mucho poder sobre nuestra sociedad. Con esos cuadros, Tacla se interesó en retratar la topología del poder: catedrales, sedes de Wall Street, cárceles, la Sede del FBI y el Pentágono, fueron algunos de sus temas.


El artista estudió las relaciones entre el exterior y el interior de un edificio: un edificio puede representar algo desde el exterior pero su interior puede ser muy diferente, atendiendo todo tipo de exigencias. Para Tacla, el principal ejemplo sería el Pentágono, que está representado en varias de sus obras de este período. El Pentágono tiene esta arquitectura monumental de grandes dimensiones, construida para proyectar la idea de una fortaleza de la democracia, pero su interior y las decisiones que en él se toman, hacen que el ciudadano medio se sienta pequeño e impotente.


Poco a poco, estos edificios intactos dieron espacio a las consecuencias de los terremotos en lugares como Santiago de Chile, Japón y Haití, creando la serie conocida como Altered Remains. El protagonista de estas piezas es una fuerza proveniente de la Tierra, con tal violencia que hace que el mundo entero se tambalee, se estremezca y se deshaga; convirtiéndose en una parte importante de la memoria colectiva. Jorge Tacla señaló que los mausoleos de los cementerios fueron derribados: ni los muertos se salvaron de la voluntad de la Naturaleza. Pero lo que más llamó la atención del pintor fueron las fachadas de los edificios, los cables y tuberías enredados y expuestos. Parecían los tendones de un cuerpo, una referencia constante en la práctica del artista: la anatomía de los edificios representando la anatomía del cuerpo. “Por lo demás, siento que guardo una Tierra entera dentro de mí”, decía Tacla.


Con el inicio del siglo XXI encontramos en las pinturas de Tacla imágenes de paisajes violados por la guerra, el terrorismo y los conflictos militares que generan un páramo apocalíptico. En estas obras, el pintor utiliza como fuente los conflictos en Oriente Medio: la devastación de Hafez al-Assad de la ciudad de Homs, en Siria, en 1982; la Guerra Civil Libanesa durante los años ochenta; la ocupación israelí de Beirut y la masacre palestina en Sabra y Chatila son algunos ejemplos de violencia humana que llamaron la atención de Tacla. En estas obras, el lugar representado es secundario, ya que las catástrofes que presenta el artista se asemejan mucho a un recuerdo inconsciente, y por tanto son de aspiración universal. Esta violencia puede ocurrir en cualquier lugar, en cualquier momento. Rubble 10 (2007) es una vista de una Beirut devastada durante los años ochenta, pero el 4 de agosto de 2020 volvió a ser tan contemporánea después de la explosión masiva que destruyó parte de la ciudad.

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Jorge Tacla

La Distribución de los Primarios, 1995.

Acrílico y óleo sobre lienzo. 356 x 407 cm.

Así tomé una conciencia del espacio y lo relacioné con el espacio pictórico llevando todo a negativo (…) Me empecé a fijar en los espacios que albergan las diferentes actitudes sociales (como) los edificios representativos, que justamente porque eran representativos me molestaban: su representación poderosa, su presencia, el respeto por una construcción. Ahí llegué a fijarme en edificios que proyectan una imagen de protección como el Pentágono, edificios que aparentemente protegen una sociedad, pero que la destruyen al mismo tiempo.


Jorge Tacla, 1999

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Jorge Tacla

Problema Aéreo, 1995.

Óleo sobre yute. 152 x 152 cm.

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Jorge Tacla

Solución Geométrica, 1995.

Óleo sobre yute. 160 x 145 cm.

Desarrollo la imagen en óleo sobre lienzo preparado con cola de conejo. Mientras la tela está aún muy mojada, la cubro con una gruesa capa de cera fría y pigmento, casi ocultando la imagen completa. Después de eso comienzo a trabajar casi como un cirujano, o un psicópata, cortando capas y reconectando espacios, hasta que una piel muy delgada y vulnerable permanece. Todo el proceso sucede muy rápido porque la superficie necesita mantenerse húmeda. Pienso en mi proceso como algo similar a una autopsia, removiendo capas para acceder al interior.


Jorge Tacla

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Jorge Tacla

Configuration in Space, 1995.

Acrílico y óleo sobre lienzo. 122 x 142 cm.

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Jorge Tacla

Aparato de Gas, 1996.

Serigrafía y óleo sobre lienzo. 272 x 285 cm.

Mientras que las pinturas de Tacla del desierto de Atacama [...] pertenecen a un momento en el que el artista comenzó a interpretar la idea del paisaje como un cuerpo lastimado, los trabajos hechos entre 1995 y 2011 representan directamente territorios conocidos y estructuras arquitectónicas que se han convertido en símbolos y blancos reales del terror moderno.


Christian Viveros-Fauné

Pinturas de desastres: un 11 de septiembre recurrente

Viviendo en Nueva York en el momento de los ataques al World Trade Center del 11 de septiembre de 2001, también afectaron el cuerpo de trabajo del artista, como en Mass of Cement 1 (2002) que muestra una visión derretida del Bajo Manhattan. Los desechos, los escombros y la diseminación se encuentran entre los temas más perdurables de Tacla, expresados ​​en pinturas obsesionadas por sus recuerdos del desierto de Atacama. Ahora los escombros estaban allí, en su propia ciudad, fuera de sus cuadros. Los escombros de Tacla no son signos de desesperación total: los resultados del 11 de septiembre en Nueva York son, en la práctica de Tacla, impresionantes y poéticos.


Otra vista impresionante de una Nueva York herida se presenta en Total Eclipse (2002), una vista aérea distorsionada del centro de Manhattan con lo que solo puede describirse como un borrón anamórfico que aparece como fantasma en el lado izquierdo del lienzo, donde se suponía que debían alzarse los edificios desaparecidos.


Sin embargo, los trágicos hechos del 11 de septiembre de 2001 no fueron los primeros vividos por Tacla en esa fecha. Antes de eso, el 11 de septiembre ya había pasado a la historia en 1973 como la fecha del inicio del Golpe de Estado chileno y el ascenso del dictador Augusto Pinochet. La transmisión en vivo por televisión de los hechos relacionados con el atentado al palacio de gobierno de La Moneda y el asesinato del presidente Salvador Allende, fueron inmensamente impactantes en el joven Tacla, y por tanto, nunca olvidados: Medium Rare, Burnt Skin, Invariance Angles and Parallel Shadows -todas las obras realizadas en 1995- presentan imágenes del atentado a La Moneda.

En ninguna de ellas, Tacla se ha enfocado en la violencia en sí, sino que solo en los daños. Como resultado, sus pinturas de edificios en ruinas combinan temas como la destrucción, la agresión, y los cambios de luz y sombra que moldean la memoria fragmentada.


Christian Viveros-Fauné

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Jorge Tacla

Eclipse Total, 2002.

Acrílico y óleo sobre lienzo. 183 x 265 cm.

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Jorge Tacla

Masa de Cemento 2, 2002.

Óleo sobre lienzo. 152 x 152 cm.

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Jorge Tacla

Masa de Cemento 1, 2002.

Óleo sobre lienzo. 178 x 183 cm.

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Jorge Tacla

747, 2006.

Óleo sobre lienzo. 203 x 254 cm.

Tacla presenta la ruina como sublime y horrorosa, y como evidencia de un impulso colectivo hacia la muerte.


Raúl Zamudio Taylor

Reducido a cenizas: preservando la memoria de lo destruido

Poco después del asalto a La Moneda, hubo otros ataques que tuvieron un gran impacto en Tacla: la obra Informe de lesiones (2016) hace referencia directamente a la quema de libros que tuvo lugar en El Pedagógico, el colegio más importante en Chile antes del la toma militar de todas las instituciones educativas del país. El video invoca también a la advertencia que hace el poeta Heinrich Heine en su obra Alamnsor: “Allá donde se queman libros, se acaba quemando a la gente también” 


Informe de lesiones es un tipo de documento, generalmente entregado en un cuartel general de la policía cuando alguien ha sido arrestado o en hospitales, después de un accidente. El título de esta pieza también hace referencia a varias lesiones que han formado parte de la pieza misma, tanto lesiones personales como lesiones ocurridas con la quema de libros y la quema de documentos por parte de los militares. En Informe de Lesiones (2016), Tacla quemó documentos personales, cuadernos y libros personales sobre su vida para hacer una metáfora sobre el dolor en la vida política de Chile.


Aparte de los documentos quemados en Informe de Lesiones (2016), el artista ha conservado durante 40 años fotografías, dibujos, correspondencia, cuadernos, recortes de prensa y otros documentos personales. En 2019, Jorge Tacla se convierte en el primer artista de Latinoamérica en ingresar a la Colección del Instituto Smithsonian, que alberga archivos de algunos de los artistas más importantes del arte estadounidense, como Willem de Kooning, Marcel Duchamp, Jasper Jones y Mark Rothko.


La adquisición por parte del Smithsonian de cuarenta años del artista chileno, consolida el valor y la importancia de su obra, no solo como uno de los artistas más importantes del Arte Contemporáneo Chileno, sino también como un artista imprescindible para entender la cultura y escena política contemporánea estadounidense.

Señal de abandono

Señal de abandono, la primera exposición individual de Tacla en Sabrina Amrani. La exposición presenta un conjunto de obras de sus últimas series Identidad Oculta y Señal de abandono. Éstas parecen replicar una radiografía en la que el tiempo ha quedado suspendido en una realidad devastada que deja entrever un pasado, pero no el futuro. Y si hay un futuro que ver, no es muy optimista: cuando el edificio Federal de Oklahoma City sufre un atentado en 1995, pasan por la mente del artista los terremotos de Chile, el bombardeo de La Moneda en Santiago, las guerras de Oriente Medio, la guerra civil libanesa, la ocupación de Beirut, las masacres de Palestina en 1982.


Ante esta selección de la obra de Tacla, el espectador podría experimentar la misma fascinación que sobrecoge ante un edificio abandonado, una civilización olvidada, la imagen de lo que estuvo habitado, lleno de vida y ahora es solo Historia. Pero es una Historia desnuda, desprovista ya de la humanidad que la creó. Y de haber algo humano, representa la desolación brutal que sigue al conflicto. Tampoco la belleza de la naturaleza ha vuelto para tomar posesión de la ruina y recuperar el territorio conquistado. En todas ellas, Tacla emplea la cera fría. Esto se debe interés del artista en la plasticidad de este material, y su semejanza con la materialidad de la piel humana. Como si tratara de llegar a los huesos de la pintura, Tacla aplica sobre el lienzo una densa capa de cera fría con pigmentos, y poco a poco la retira con la ayuda del pincel.


Independientemente de si el escenario planteado relata acontecimientos de índole sociopolítico que resultan clave en el desarrollo de la Historia,

lugares geográficamente estratégicos en conflictos internacionales o espacios reservados para la intimidad de unos pocos, Tacla invita a reflexionar acerca de como todas las experiencias públicas afectan al cuerpo individual de forma privada, al igual que todas las experiencias privadas tienen una consecuencia social y trata de establecer un diálogo sobre lo inestable del mundo: “todo se mueve y se destruye constantemente”, aclara. Pero también es una crítica y es que el mundo “se siente como si siempre estuviéramos en guerra”, confiesa. El artista está interesado en representar el exterior, pero también el interior, como podemos ver en Señal de Abandono. Y para ello, nada como los edificios destripados en los que el propio interior sale hacia el exterior.

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Jorge Tacla

Señal de Abandono 39, 2019

Óleo y cera fría sobre lienzo. 158 x 208 cm.

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El arte es de los pocos espacios que quedan en los que se puede hablar libremente y desde ese lugar yo hablo de la injusticia, de la violencia y de la lucha de poder, generando con mi obra un lugar de cuestionamiento


Jorge Tacla

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Jorge Tacla

Identidad Oculta 111, 2015

Óleo y cera fría sobre lienzo. 203 x 203 cm.

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Jorge Tacla

Señal de Abandono 39, 2019

Óleo y cera fría sobre lienzo. 158 x 208 cm.

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Mi fijación de siempre ha tenido que ver con los momentos históricos que producen un cambio absoluto en la estructura del pensamiento, en la política y sus poderes, en el entramado social y en el paisaje urbano. Cuando en estos puntos de quiebre hay destrucción arquitectónica, la ocupo para presentar el nuevo paisaje representativo de ese momento histórico


Jorge Tacla

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Jorge Tacla

Señal de Abandono 39, 2019

Óleo y cera fría sobre lienzo. 158 x 208 cm.

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Jorge Tacla

Señal de Abandono 39, 2019

Óleo y cera fría sobre lienzo. 158 x 208 cm.

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Jorge Tacla

Identidad Oculta 71, 2014

Óleo y cera fría sobre lienzo. 145 x 160 cm.

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Jorge Tacla

Señal de Abandono 39, 2019

Óleo y cera fría sobre lienzo. 158 x 208 cm.

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Mis intereses desde el principio han tenido que ver con la injusticia, la locura, la agresión que existe en el mundo, así como la manipulación del mismo por medio de los medios. Es irónico, ya que a pesar de que soy conscientemente político, trato de hacer lo completamente opuesto a un terrorista: frente a su arrebato monomaníaco de violencia (y la casi siempre respuesta inmediata y unidimensional de los medios), trato de bajar la velocidad de todo para abrir un espacio para la reflexión.


Jorge Tacla

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Jorge Tacla

Señal de abandono 29, 2018

Óleo y cera fría sobre lienzo. 152.5 x 152.5cm.

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Jorge Tacla

Señal de abandono 30, 2018

Óleo y cera fría sobre lienzo. 203 x 203cm.

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JORGE TACLA (n. Chile, 1959)

Como gran parte del trabajo de Tacla, sus pinturas representan un espacio de ruptura social. Estas obras se sitúan en las articulaciones de una nueva arquitectura que surge a raíz de la catástrofe, ya sea natural o artificial. Tacla percibe la devastación que resulta de tales eventos como una oportunidad para investigar sistemas estructurales que de otro modo no se verían. Para significar mundos tan inestables, usa lenguajes pictóricos que son obsesivos: a veces repite las imágenes, a veces repite el mismo gesto en el mismo espacio muchas veces hasta que el registro visual es análogo al trauma que lo provoca.


Tacla ilumina la variabilidad de la identidad de la víctima y el agresor, un agente que está disociado de su propia identidad, y la complejidad de la evaluación de la culpa. Estas cuestiones críticas, y su situación en la experiencia humana desde un punto de vista colectivo y amplio, son las investigaciones teóricas que definen el trabajo de Tacla.


Tacla estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile en Santiago y se mudó a Nueva York en 1981. Desde entonces, las pinturas de Tacla se han expuesto internacionalmente en museos, bienales y galerías. Algunas de estas exposiciones importantes se incluyen THE VISIBLE TURN: Contemporary Artists Confront Political Invisibility", USF Contemporary Art Museum, Tampa, EEUU; "Jorge Tacla: Todo lo sólido se desvanece“ en CorpArtes, Santiago Chile,Chile; "Jorge Tacla: Sign of Abandonment" at Cristin Tierney Gallery, New York, NY, 2017; “Let there be light”, High Museum of Art, Atlanta, GA; "Identidad Oculta" curated by Adam Glick en New York City Center, New York, EEUU; "Upheaval" en Tufts University Art Gallery, Medford, MA; "Hidden Identities: Paintings and Drawings by Jorge Tacla" en Art Museum of the Americas, Washington, DC, EEUU; “Jorge Tacla: Hidden Identities” en Cristin Tierney Gallery, New York, EEUU; Identidades Ocultas en El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Santiago, Chile; Tales of Two Cities: Nueva York & Beijing en Bruce Museum in Greenwich; Emergency Pavilion en la 55th Biennale di Venezia, Venecia, Italia; Doble Vida en Galeria Lucia de la Puente, Lima, Perú; Dublin Contemporary, Dublin, Irlanda; Sharjah Biennial 10, Sharjah, Emiratos Arabes Unidos; Altered Remains en Cristin Tierney Gallery, Nueva York; y 798 Biennale, Beijing, China. También ha realizado numerosasinstalaciones permanentes, incluido un mural en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago, Chile.


En 2019, el Smithsonian's Archives of American Art adquirió los documentos de Jorge Tacla, incluidos sus dibujos, correspondencia, fotografías, cuadernos y recortes. Sus posesiones abarcan casi cuarenta años y proporcionan una mirada a las historias fluctuantes de los mundos artísticos de Nueva York y Santiago.


El Smithsonian's Archives of American Art es el recurso más completo del mundo para el estudio del arte en los Estados Unidos. Sirve a académicos, estudiantes, periodistas, biógrafos y al público interesado desde su sede en Washington, DC, su centro de investigación en la ciudad de Nueva York, y a través de sus numerosos recursos online disponibles en todo el mundo.


A lo largo de su carrera, Tacla ha recibido numerosas subvenciones y becas. El último, una residencia en el Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia (2013). Los premios incluyen la New York Foundation for the Arts (1987, 1991); Premio Eco Art, Río de Janeiro, Brasil (1992); y la John Simon Guggenheim Memorial Foundation (1988), entre otros.


Tacla vive y trabaja en la ciudad de Nueva York y Santiago, Chile.

Mi obra es mutante y se materializa de acuerdo a mis obsesiones conceptuales, esto me exige la investigación de diferentes materialidades y mezclas para construir las imágenes. En mi obra siempre hay un rechazo entre los materiales, lo que crea una dificultad en el proceso y al mismo tiempo una inestabilidad en la imagen. Esto representa, de alguna manera, la inestabilidad y la fragilidad en la que vivimos. La materialidad en mi trabajo se asemeja a nuestra propia piel, vulnerable y llena de traumas.


Jorge Tacla

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